La jornada ‘SOS Turismo’ somete el modelo de Benitatxell a examen para frenar la masificación y la pérdida de identidad

  • El evento, que combinó la participación ciudadana con el análisis de expertos, concluyó con una premisa clara: «Todo turismo que no gestionemos nosotros, será hecho contra nosotros».
  • Vecinos y especialistas abogan por la regulación, la protección del patrimonio y la diversificación económica.

 

La Biblioteca Municipal de El Poble Nou de Benitatxell se convirtió el pasado sábado 21 de febrero en un foro de reflexión crítica y estratégica sobre el futuro del municipio y su modelo de turismo. Bajo el título ‘SOS Turismo’, la jornada —coordinada por la empresa Salabre Comunicación y el departamento de Turismo liderado por la técnica Benita Breiter— reunió a alrededor de 35 participantes para debatir sobre cómo equilibrar la riqueza que aporta el sector con la preservación de la identidad local y los recursos naturales.

El acto arrancó con una teatralización cargada de simbolismo: un turista era recibido por una mujer mayor y un labrador del pueblo, quienes le recordaban la importancia de conocer las tradiciones y respetar el entorno. Esta apertura dio paso a la intervención del concejal de Turismo, Víctor Bisquert, quien planteó preguntas incómodas pero necesarias: “¿Hemos de dejar de hacer promoción? ¿Qué hacemos con el turismo?”. Citando a Joan Fuster, Bisquert fue tajante: “Todo turismo que no gestionemos nosotros, será hecho contra nosotros”.

Un diagnóstico real: entre la riqueza y la precariedad

Bisquert desgranó los impactos negativos que ya sufre la Marina Alta, como el aumento del precio de la vivienda, la sobreexplotación de recursos y una realidad paradójica: ser una zona turística de éxito pero con las tasas de pobreza más altas de la Comunitat Valenciana.

El concejal recordó las acciones que el Ayuntamiento ya está ejecutando para revertir esta situación, como el gravamen a viviendas turísticas a través de la tasa de basura, la tasa de parking en el Moraig, la defensa del valenciano o programas de bienestar que aboguen por un turismo respetuoso, como los programas ‘Turismo para respirar’ o ‘Dojo Benitatxell’. “Buscamos las 3 M: menos turismo, mejor turismo y más repartido en el tiempo”, concluyó.

La voz de los expertos

La jornada contó con tres ponencias de alto nivel que aportaron datos clave para el debate. Luis Silvestre, como fundador de Melic, empresa especializada en transformar destinos en experiencias a través del patrimonio y la cultura, centró su exposición en la necesidad de crear embajadores del territorio.

El experto, que también gestiona Melicatesen —tienda y plataforma de puesta en valor de productos artesanales de la Marina Alta—, subrayó la desconexión actual entre el sector servicios y la producción local. Destacó un dato revelador de un estudio propio: tras analizar las cartas de 90 restaurantes de Dénia, detectó que solo el 5% de los vinos ofrecidos pertenecían a la DOP Alicante, a pesar de contar con 26 bodegas en la Marina Alta. «Nuestros proyectos deben reforzar el orgullo de pertenencia y conectar al visitante con las personas que dan vida al lugar», defendió, apostando por rutas experienciales como la dels Riuraus.

Con un discurso crítico y basado en la sostenibilidad real, Pep Bolufer, oceanógrafo poblero y voz crítica con el turismo de masas, urgió a proteger la posidonia como el «seguro de vida» de la calidad de nuestras aguas. El oceanógrafo denunció que, pese a estar protegida desde 1979 por el Convenio de Berna, no ha sido hasta 2025 cuando se han empezado a interponer las primeras multas por fondeos ilegales en la comarca. «Llevamos 46 años de retraso en tomárnoslo en serio», lamentó, y pidió a la Generalitat competencias para que la Policía Local pueda sancionar de forma efectiva los fondeos ilegales.

Bolufer también aportó datos estadísticos que sitúan a la zona en el epicentro del consumo de agua recreativa: la Comunitat Valenciana es la segunda autonomía con más piscinas de España y la provincia de Alicante la segunda a nivel nacional. En este contexto, la Marina Alta lidera el ranking provincial y, dentro de la comarca, El Poble Nou de Benitatxell se posiciona como el segundo municipio con mayor densidad de piscinas por habitante, solo por detrás de El Ràfol d’Almúnia. «Tenemos una piscina por cada dos personas y media», advirtió el experto, denunciando que este modelo de infraestructuras particulares, sumado a una gestión del agua mejorable, exige una respuesta valiente de las administraciones. Bolufer abogó por la reutilización eficiente del agua de baño.

Juan Cardona presentó el proyecto Passaport Marina Alta, una iniciativa impulsada por Creama y PacteMA para conectar a empresas turísticas con productores y profesionales locales, buscando que el beneficio del turismo llegue también a quienes generan trabajo no estacional y fijan población. Su análisis fue especialmente crítico con la falta de alternativas económicas: “El ecologismo sin lucha social es solo jardinería, y una política de regulación turística, sin poner el foco en la diversificación económica, no es más que parlanchinería”.

Cardona advirtió que es muy difícil poner límites al turismo si no existe una política industrial o agraria seria que reduzca la dependencia absoluta que el territorio tiene del sector servicios. Según el experto, solo maximizando los beneficios para los productores y fortaleciendo otros sectores económicos será posible que el turismo deje de ser una carga inevitable y se puedan impulsar medidas de control reales sin comprometer la supervivencia de los municipios.

Análisis DAFO y CAME: El camino a seguir

Los asistentes, distribuidos en cuatro mesas de trabajo, realizaron una radiografía del municipio a través de las metodologías DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) y CAME (Corregir las debilidades, Afrontar las amenazas, Mantener las fortalezas y Explotar as oportunidades detectadas).

Entre las amenazas, se señalaron la pérdida de identidad, la especulación con la vivienda y la masificación. Como fortalezas, destacaron el patrimonio material e inmaterial y el clima y la seguridad del entorno.

Las conclusiones del análisis marcaron una hoja de ruta clara: invertir en educación patrimonial y mejorar la movilidad y el transporte público; regular la capacidad de carga turística e inspeccionar las viviendas turísticas para frenar el aumento de precios del alquiler; proteger el patrimonio cultural y adaptar los servicios al nicho de turismo familiar y fomentar la desestacionalización con experiencias en temporada baja y digitalizando el comercio local.

La jornada cerró con la sensación generalizada de que Benitatxell se encuentra en un punto de inflexión. El futuro no pasa por esperar soluciones mágicas, sino por un modelo planificado, regulado y, sobre todo, participativo, donde el bienestar del residente sea la prioridad absoluta.