Donde antes las leyendas decían que se escondían brujas y bandoleros, el jueves por la tarde se citaron vecinos, vecinas y visitantes para descubrir el pasado del municipio. La Cova de les Bruixes acogió la jornada de divulgación ‘La nit de les bruixes’, una actividad en familia que combinó una visita guiada por el yacimiento con un taller práctico de excavación en el que los más pequeños fueron los principales protagonistas.
La actividad arrancó con una visita interpretativa. Los encargados de guiar al público, mediante dos grupos, en este viaje en el tiempo fueron los arqueólogos de la Oficina de Patrimonio del Ayuntamiento, Humberto García y Alejandro Gomis, acompañados por la catedrática de Arqueología de la Universidad de Alicante, Feliciana Sala. Juntos interpretaron las piedras y el pasado de este yacimiento clave, explicando la importancia de los restos conservados y el valor histórico que esconde la cueva.
Uno de los puntos fuertes de este encuentro fue mostrar a los vecinos y vecinas el resultado de las recientes obras de mejora ejecutadas en la Cova de les Bruixes. El Ayuntamiento ha integrado en el conjunto un itinerario interpretativo delimitado y protegido y un arenero pensado precisamente para acciones divulgativas.
Y ese nuevo arenero se puso a prueba rápidamente. En la segunda parte de la tarde, los dos divulgadores de la empresa especializada Didaktia tomaron el relevo con el taller participativo ‘Arqueólogos por un día’. Los más pequeños se pusieron en la piel de verdaderos profesionales de la arqueología.
Convertido el arenero en un yacimiento a escala, los niños y niñas jugaron a excavar y fueron desenterrando restos de huesos, fragmentos de cerámica y piezas de metal, entre otros. Pero la tarea no acaba cuando se encuentra el «tesoro»: siguiendo el método científico, los participantes tuvieron que documentar, medir y registrar cada hallazgo como si fueran investigadoras e investigadores de verdad, entendiendo así de manera práctica cómo se construye la historia humana a partir de los fragmentos del pasado.
Con iniciativas como ‘La nit de les bruixes’, El Poble Nou de Benitatxell no solo consolida la Cova de les Bruixes como un espacio visitable, ordenado y accesible, sino que demuestra que la mejor manera de proteger el patrimonio es enseñar a quererlo desde la infancia.